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sábado, 13 de diciembre de 2008


Hace unos días recibí una invitación para participar en un debate – coloquio dentro de un programa de TV3, uno de los dos canales de televisión en catalán existentes en Cataluña. El tema genérico del coloquio era sobre si son, o no, procedentes las ayudas públicas a las PYMES, pero el conductor del programa, muy hábilmente, dejó que las cosas tomasen el cauce que los participantes decidiésemos, y, entre los temas que se tocaron, estuvo el estado en que se halla el subsector del automóvil. (Yo, como me figuraba que el tema iba a salir, me preparé una chuleta con cuatro datos).

La radiografía del subsector del automóvil en el reino, lo cierto es que es ambivalente. Entre 1997 y el 2007 la productividad del factor trabajo medida en automóviles fabricados por cada trabajador en un año, ha crecido; la facturación por trabajador, también; pero el beneficio por automóvil fabricado oscila, al igual que los beneficios generados por cada trabajador. Sin ser un experto en el tema, me atrevería a decir que la foto del subsector no es mala; pero lo cierto es que la cosa no se acaba con una foto.

El automóvil, en todas partes, es un bien ‘tocado’ que dentro de muy poco tiempo va a convertirse en maldito; ¿por qué?. Para empezar, en el subsector, en todos los países en los que hasta ahora podía adquirirse un automóvil de valor añadido significativo existe un exceso de capacidad productiva clamorosa, ¿debido a qué?, pues debido a la desaparición de la forma como esos automóviles se han venido adquiriendo: a crédito.

La inmensa mayoría de los automóviles se compran a crédito: se pagan a plazos. Caídas en la concesión de créditos repercuten en la venta de automóviles, de forma inmediata, de forma automática, lo que, obviamente, incide en la venta de automóviles, pero eso no es todo.

En el último estudio sobre circulación rodada elaborado por el Ayuntamiento de Barcelona se daba un dato extraordinario: la ocupación media de un automóvil medio en un trayecto medio medida en personas por vehículo está actualmente en 1,3; me imagino que otros estudios de otros ayuntamientos mostrarán cifras parecidas. ¿Qué significa esto?, pues que el automóvil es un medio de transporte muy, muy ineficiente; en términos energéticos, claro, pero no sólo.

En un automóvil, en cualquier automóvil, por muy sencillo que este sea, intervienen una ingente cantidad de elementos: desde acero a cristal, desde aluminio a manganeso, desde pintura a lubricantes; y en la obtención de todos esos componentes se han utilizado un número enorme de otros materiales y de … energía. Si a la utilización antes referida añadimos el bajísimo uso que se hace del automóvil (seguro que Uds. conocen varias personas que con su flamante automóvil recorren bastantes menos de 5.000 Km. al año), lo que tenemos es un medio de transporte superultraineficiente por su baja utilización y su reducidísimo uso.

Hubiese estado bien que a ese coloquio en el que participé hubiese sido invitado el CEO de una gran compañía automovilística (igual se invitó a alguno y declinó la invitación), hubiese estado bien porque se hubieran podido hacer ir las cosas para que hablase del gran tema, de la tormenta perfecta que se está formando sobre el automóvil: un bien ineficiente, del que existe un exceso monstruoso de capacidad productiva y que se vende a crédito: ¡vaya bombón!.

Porque claro, cuando las cosas ‘van bien’ todo el mundo puede ser propietario del coche-que-Uds.-ya-saben solicitando un crédito a diez años o, sin llegar tan lejos, comprar el coche-del-anuncio pagando el equivalente de un par de cafés al día, pero cuando las cosas no van bien, un coche tiene que durar, o hay que pasarse al ecologismo e ir en bici o en bus (movido por gas o por hidrógeno, naturalmente).

¿España?. Pues que quieren que les diga. En el 2007, el 82% del total de turismos producidos en el reino se exportaron, sobre todo a Francia, The UK, Italia y Alemania; ¿qué va a suceder a medida que esas economías se vayann enfriando, a medida que la concesión de créditos vaya tendiendo a cero?; ¿qué va a suceder cuando aquí vaya pasando eso mismo?.

En el interior se matricula el otro 18%; y Anfac ha dicho que en el 2011 el mercado nacional puede haber retrocedido el 40%: al tamaño de 1993. Pienso que será más, mucho más porque la crisis va a afectar en el reino mucho más de lo que se está admitiendo, pero bueno, para la pregunta que viene a continuación tanto da que se vendan aquí 200 o 300 miles de vehículos al año: ¿cuál es el tamaño ‘normal’ del mercado español?, porque claro, en 1993 la deuda privada española era del 65% del PIB, hoy supera el 200%; en otras palabras: ¿cuántos coches puede absorber el consumo español en una atmósfera de no-crédito y/o de crédito restringido?. Mi sugerencia: que alguien calcule eso.

En resumen, ¿qué va a pasar con el mundo del automóvil?. La respuesta es fácil de imaginar, ¿verdad?. El problema es que en la economía española, el coche genera el 15% del PIB (en la catalana, mucho más: un alto representante sindical que se hallaba en el estudio de TV habló de ‘monocultivo’), y eso es mucho, mucho.

Los sindicatos argumentan: ‘Tan sólo el 7,5% de los costes de un automóvil son atribuibles al factor trabajo’, cierto, ¿y?. Las reducciones de producción que en el automóvil se están produciendo, las que se continuarán produciendo, las deslocalizaciones, ya no son -ya no serán- únicamente debidas al coste de la mano de obra, es algo mucho más profundo que afecta a un modo de vida: al transporte individual, al crédito como medio de pago y al desperdicio de recursos, y ese modo de hacer tiene los años contados.

¿Los 800 millones del último paquete de ayudas que le van a dar al subsector?: unos cuantos meses: poco más.

Pero volvamos a donde empezamos: al exceso de capacidad y a la ineficiencia del automóvil como medio de transporte. Se dice que en el reino hay un stock ‘para vender’ de un millón de automóviles, bien, supongamos que cien mil sean un stock lógico si las cadenas logísticas y de fabricación funcionan correctamente, ¿si?, pues bien lo que tenemos son 900.000 automóviles que no tenían que haber sido fabricados; en Francia sucederá algo parecido, y en Alemania, y ….

Pero claro, no haber fabricado esos 0,9 millones de automóviles supone que la cantidad de factor trabajo que se ha utilizado en fabricar sus componentes y en ensamblar sus elementos, no se hubiera utilizado, significa que unos transportes que se han realizado no se hubiesen realizado, que unos movimientos financieros que se han hecho, tanto a nivel de fabricante como de concesionarios y compradores, no hubieran tenido lugar. Es decir, desempleo, subutilización de otras capacidades, menor consumo derivado, … lari, lari, lari, lari… menos PIB.

‘Es lo mismo que está pasando con los pisos’, dirá alguien, si, pero peor porque los automóviles que a lo largo de su vida tendrá una persona generan más PIB del que genera el piso en el que esa misma persona va a residir durante el tiempo que viva, a no ser que esté cambiando la cocina y el cuarto de baño cada año.

El automóvil no ha sido un invento, sino EL invento. Utilizando la esencia del Capitalismo: el individualismo, y llevando hasta el límite una de sus necesidades: la movilidad, el automóvil ha sido el elemento característico del último siglo. Lo tenía todo: transportaba bienes y personas, llenaba tiempo de ocio de esas personas, era susceptible de ser mejorado en multitud de aspectos, y generaba PIB, mucho PIB; si eso sucedía en una atmósfera en la que se pensaba que la cantidad de commodities de que se disponía era ilimitada, el automóvil, como hemos dicho, era EL invento.

Pero se acabó. Todas las compañías automovilísticas de todos los países tienen algún tipo de problema de mayor o menos calibre. Todas. Y todas plantean planes para, o bien, de entrada, hacer cosas con el objetivo de volverse más pequeñas, o bien, dejar de producir durante un tiempo para acabar cerrando una serie de plantas o para reducir tamaño.

Claro, claro, ya sé: ‘la culpa es de los bancos que no dan créditos’, se dice, se dice, pero en el fondo todos sabemos que eso no es cierto. El origen de problema reside en que se tenía que continuar creciendo y hemos echado mano a lo que más a mano teníamos. Y lo más sencillo ha sido que una marca automovilística incrementase su capacidad productiva a base de créditos, que fabricase un porrón de automóviles financiándolos a crédito, y conceder capacidad de endeudamiento a una serie de personas para que adquiriesen esos automóviles, a crédito, naturalmente, unos automóviles altamente ineficientes utilizados ineficientemente.

Bien, estuvo bien mientras duró, pero es un tinglado que se está acabando; como en las antiguas máquinas de millón: “Game Over”.

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.



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martes, 2 de diciembre de 2008

¿Qué sucedió en Washington hace unos dí­as?.


Dónde estamos? - 1


Leyendo los medios escritos, navegando por sitios de noticias, meditando sobre lo leí­do, sobre lo que está sucediendo, aquí­, en todas partes, me pregunto: la gente, el hombre de la calle, la mujer de a pie, ¿es consciente de dónde estamos?, esas personas que vemos y cuyos nombre desconocemos, ¿son capaces de intuir adonde lleva el camino que la economí­a mundial ha tomado?. Y las respuestas que yo mismo me doy son, pienso, desafortunadamente negativas.

Cierto, cierto, la gente no quiere saber, la gente prefiere ignorar, desea no intuir porque desea volver a ser como fue. La gente ignora muchas cosas, pero la gente no es estúpida y ve que todo se está torciendo, y reacciona como sabe: reduce su consumo. El gran problema estriba en que con su abstinencia consumista piensa que va a contribuir a salvarse y a enderezar la marcha de la economí­a en general, y no, lo que va a conseguir es ganar un poco de tiempo y ayudar a tapar un agujero, nada más, nada más porque la situación es mucho peor de lo que esa gente intuye, y su evolución apunta hacia un lugar mucho más oscuro de lo que la población quiere, o puede, imaginar. Es este punto no hay diferencias entre Francia y España, entre USA y México, entre China e Indonesia: la gente, la población en general sabe poco o muy poco, nadie quiere explicar, y muy escasas personas prefieren saber.

Una de las razones de ese penar es la creencia -la querencia- de que las ayudas, las provisiones, los seguros, van a funcionar evitando desastres y diluyendo problemas, por ejemplo, en el reino: el fondo de provisión de morosidad: al ritmo actual en el que se están produciendo los impagos crediticios, a mediados del 2009 estará agotado, y luego, ¿qué?; se ha ganado tiempo, cierto, pero, ¿qué se ha resuelto?: nada, porque la situación no es resoluble: la solución (que esas gentes anhelan), ni depende de nadie en concreto, ni la suma de las partes implicarla puede hallarla: no existe. ¡Que horror!.

La foto del 14 N en Washington (¿de qué se reirí­an?), los titulares de los periódicos: todo suena a victoria, pero el mensaje recuerda al “Game Over” de la máquinas de millón. Planes, palabras, sonrisas; ganar tiempo, aguantar unas semanas más. ¿Por qué no guardan lo que aún queda para las verdaderas emergencias que llegarán. Y en el reino, otro plan: ¿no dijo el Ministro de Economí­a que ya no habí­an más recursos para dedicar a ayudas?.

Me voy a quedar afónico de repetirlo: se quiere jugar al keynesianismo y a ese juego ya no se puede jugar: las commodities son escasas, antes se creí­a que no; la deuda privada es descomunal, antes no; la economí­a planetaria va a menos porque el sistema ya está agotado, antes no. Es lo que decí­a: se va a tirar por la ventana lo poco que queda -quieren inyectar el 2% del PIB del planeta-, y lo saben. Por ejemplo, el Plan Obama -¿The New-New Deal?-: inversiones gigantescas en obra pública y decrementos en los tipos impositivos que gravan los beneficios empresariales: más gasto público y menos ingresos públicos; si fuese a servir para evitar lo que está llegando ! ¿No les suena a un “a la mierda: para lo que nos queda !?”.

Todo eso en el comunicado final, pero los muros del Museo Nacional de Arquitectura guardan cuatro horas de charlas sin testigos: ¿qué dirí­a cada cual?, ¿qué se dirí­a?; y, ¿por qué el mensaje del Viernes 14 fue tan diferente al del Sábado 15?: miren las fotos. ¿Qué se puso sobre la mesa?, ¿qué fue expuesto que consiguió que todos los asistentes estuvieran de acuerdo en poner más pasta -que ya no tienen- sobre la mesa?. ¿Qué vieron que consiguió desbloquear las reticencias sobre el comienzo de los trabajos para reformar el sistema monetario internacional?.

Y bueno, ya salieron los villanos de la trama: cuatro desaprensivos que se aprovecharon de la buena fe de un Estado que no fue todo lo duro que debí­a haber sido porque confió en la bondad humana. Pienso: ¡que dura será la historia con esta gente reunida en Washington!; y pienso que no sólo no es cierto que esa fuese la causa de lo que está sucediendo y va a continuar sucediendo. ¿Por qué no son capaces de admitir que lo que está pasando es inevitable?, ¿por qué no lo son de admitir que también lo es que va a pasar?. Y me pregunto: ¿qué tiene de malo admitir eso?.

Y el comunicado final dio pistas: 1) meter en el saco a los emergentes más potentes ! en commodities, y darles cierta cuota de protagonismo: para que tengan que apechugar con su cuota de responsabilidad y no puedan decir: “yo no estaba” (¿habrá sido ese el motivo último para que el reino fuese invitado?), 2) crear “comités de supervisión” (el nombre poco importa) para asesorar y coordinar, no para fiscalizar, que nadie se equivoque; 3) la reorientación de las agencias de calificación: mensaje claro: “ya no sois necesarias”; 4) el estudio de normas contables globales: lógico; 5) el aviso a los super CEOs. “ya hebéis hecho lo que tení­as que hacer, así­ que se acabó eso de cobrar lo que os de la gana: ya no sois imprescindible porque el individualismo ya no está de moda”.

Para el final. El Presidente del Gobierno del Reino de España dijo que las perspectivas de recuperación económica son “hoy mejores que hace una semana” (El Paí­s, 16.11.2008, Pág. 22). Pienso que se equivoca, de medio a medio: copiando a Lenin: “cuanto más tarde, peor”.

A destacar: el análisis de la Presidenta de la República Argentina: esto que ahora estamos viviendo es el fin de ciclo en el que llevábamos instalados, además: en este escenario han aparecido protagonistas que al principio no estaban en la escena: las grandes corporaciones (la Señora Cristina Fernández dijo “financieras” pero, ¿sólo querí­a referirse a esas?).

(En Noviembre: ha caído la cifra de matriculación de turismos y todoterrenos: casi el 50% respecto al mismo mes del año anterior; en Anfac han dado a entender que eso es tremendo; supongo que sí: no entro a valorarlo, simplemente me pregunto una cosa. Entre Enero y Noviembre del año en curso se han matriculado 1,08 millones de turismos y todoterrenos en el reino, teniendo en cuenta lo que España es, su modelo productivo, su capacidad de generación de PIB, la renta de sus habitantes, ¿es lógica esa cifra?, nada más: sólo eso).

(Ya se habrán enterado: USA se halla en recesión desde Diciembre del 2007: http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=a_MS6p7VkWmk&refer=home, y esto se ha confirmado en un momento en que se lleva produciendo un empeoramiento de la economía mundial y, en particular, de la de USA. Es decir: la tendencia es a peor en una atmósfera de malestar económico y en la que se esperan empeoramientos).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economí­a IQS. Universidad Ramon Llull.


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sábado, 29 de noviembre de 2008

El “Mundo de lo Financiero” comenzó a separarse del “Mundo de lo Real”:


Ya lo hemos dicho aquí­: la razón última de que esté pasando lo que está pasando radica en que el “Mundo de lo Financiero” comenzó a separarse del “Mundo de lo Real”: desde principios de los 80, pero sobre todo, desde 1991, lo financiero dejo de ser el acompañante y facilitador de lo real de tal modo que este mundo financiero fue adquiriendo una existencia propia desvinculada del mundo de la economí­a real, una vida independiente con sus propias reglas y normas. (Lo malo, también lo hemos dicho, es que sin estas el mundo real no hubiese crecido lo que ha crecido).

A estos dos mundos, desde hace un tiempo se ha añadido un tercero, un mundo bastante reducido aunque muy activo en estos últimos meses, un mundo nuevo escindido del Mundo Financiero; es el Mundo de los Profesionales del Mundo Financiero, un mundo en el que, cada vez más, se mezclan los deseos, las necesidades, las apuestas, los sueños, las actuaciones (en ocasiones) al margen de la lógica.

Los habitantes de ese mundo necesitan creer que las cosas van a volver a ser como eran porque necesitan cambiar su Ferrari cada año; por eso, por ejemplo, apostaron a que USA, al pasar de unos tipos del 1,5% a unos del 1,0%, entrarí­a en un Nirvana que catapultarí­a al planeta al séptimo cielo: es lo que, por ejemplo, habí­a detrás de la mayor revalorización que, en Tokio y en los últimos 34 años, experimentaron los tí­tulos de Honda el pasado Martes 28. Simplemente, absurdo, pero ese mundo necesita creer que es posible volver a lo de antes, por eso ese dí­a el Dow creció en 10,88% y el Nikkei el 6,41%.

Eso sucede en ese mundo. En el Mundo de lo Financiero, las entidades continuarán solicitando ayudas o diciendo que no las necesitan: “no hay trampa ni cartón”, dijo el CEO del Santander también el mismo Martes. En el Mundo Real, ese Martes, se hizo público que el í­ndice de confianza del consumidor USA habí­a alcanzado, en Septiembre, un nivel que correspondí­a al menor en 41 años (con una diferencia: el 1967 la economí­a planetaria “iba a más”, hoy “va a menos”.

En ese Mundo Real, siguiendo en USA, pero pudiendo ir a cualquier otro lugar, ¿cuál será el nivel de endeudamiento de cada uno de esos consumidores cuya confianza ha caí­do en relación a sus ingresos reales?, ¿cuáles serán sus expectativas de renta y sus expectativas de evolución de esa renta?, ¿cuáles las de progresar en sus empleos (no ya las de mantenerlos)?.

A esos consumidores, hiperendeudados, hipertemerosos, sometidos a alzas de precios y a encarecimientos de servicios, ¿les va a impulsar a incrementar su consumo el hecho de la FED rebaje los tipos del 1,5% al 1,0%?. No sé como lo ven, pero pienso que no.

La Reunión del 15N (con mayúsculas, como El Plan) en Washington. Sigan esa reunión, sigan lo que se va a seguir: va ser crucial. Lo están vendiendo como un nuevo Bretton Woods, y no va ser eso: va a ser mucho más. El dí­a 15 van a cortar la cinta: “Queda inaugurado este pantano”, pero en la baterí­a de reuniones que van a tener lugar en los próximos años: 2 ó 3 (si, han leí­do bien), se va a empezar a definir la nueva estructura monetaria-financiera -económica del nuevo sistema; y The UK va a jugar un papel fundamental; y, de la invitación a España, ya ni se habla.

(La Generalitat de Catalunya ha dado luz verde para que Seat reduzca su plantilla en casi 4.500 trabajadores, temporalmente, a lo largo de ocho meses; ¿alguien dudaba que darí­a su visto bueno?. La razón que da la compañí­a es la bajada en las ventas de automóviles, lo que es cierto: se están vendiendo menos coches, pero hay algo más en relación con esta medida de lo que no se habla: la productividad. Tal y como yo lo veo Seat, durante estos meses, va a ensayar algo nuevo: aumentar la productividad a través de un sistema hasta ahora poco utilizado: producir menos con bastantes menos recursos; y aún quedarí­a otra fase: producir mucho menos con muchí­simos menos recursos. Siempre se ha dicho que Seat era rentable a partir los 500.000 vehí­culos producidos, cierto, pero utilizando todos los recursos que tení­a. ¿Qué volumen de producción harí­a a Seat rentable reduciendo sus recursos, por ejemplo, el 20%?).

(¡Ostras!. ¡Ostras!. El litro de gasofa baja unos centimillos, el Euribor una decimita, y mejora el Índice de Confianza de la gente del reino. Lo que ayer decí­amos: sueños).

(Y los tipos han bajado: seguirán bajando -tapar agujeros-, como las previsiones: ya conocen las del FMI: compárenlas con el crecimiento presupuestado por el Gobierno: hay una diferencia de ¡1,7 puntos pasando por el 0%!, y serán peores: ya se lo he contado).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economí­a IQS. Universidad Ramon Llull.

martes, 25 de noviembre de 2008

Lo que está pasando




Cuando las cosas, en el reino y en muchas partes, “iban bien” (?), la gente no se acordaba de los economistas, o sí­, pero para decirles lo “cojonudamente bien que les iban las cosas”. Ahora, sin embargo, aquella misma gente se acuerda de los economistas, y mucho; ¿para qué?, pues para preguntar cosas; ¿qué cosas?, diversas, pero, al menos a mi, tres fundamentalmente:

1 - ¿Cuándo se acabará “esto”?.
2 - ¿Cómo puede arreglarse “esto”?.
3 - ¿Quién tiene la culpa de “lo que está pasando”?.

En estos casos, digo lo siguiente:

1 - Oficialmente, a partir del 2012 empezará a decirse que las cosas se están arreglando, sin embargo, la población de a pie no comenzará a percibir ciertas mejoras hasta el 2015, y, de verdad, de verdad, la situación, arreglada, arreglada, no quedará hasta el 2023: dieciséis años, menos que los veinticinco que fueron necesarios para arreglar la crisis sistémica anterior: la Gran Depresión. De todos modos, añado “lo que hemos vivido entre el 2003 y el 2007 no volveremos a vivirlo jamás”: la recuperación tendrá lugar de otra manera.

2 - No se puede arreglar: lo que va a suceder tiene que suceder: es un ajuste en el modo de funcionamiento del sistema. Imaginemos que estuviésemos en Junio de 1929, ¿cómo podí­a arreglarse lo que estaba llegando?: de ningún modo: tení­a que suceder: la Gran Depresión fue un ajuste en el modo como el sistema estaba funcionando (por eso fue una crisis sistémica, como la que ahora viene). “Un ajuste muy bestia” dirán, sí­: los humanos, de momento, no sabemos hacer estas cosas de otra manera.

3 - Ya hemos llegado al momento en el que empiezan a buscarse cabezas que cortar; pues quienes eso quieran hacer lo van a tener muy difí­cil: la culpa de lo que está sucediendo la tiene ! la evolución del sistema. El crash del 29 se produjo porque el sistema llegó a un punto en el que se agotó: habí­a que cambiar el modelo y alguna cosa más, no bastaba con un arreglillo. Ahora ha sucedido lo mismo: el sistema ha alcanzado una zona en la que se ha agotado: la evolución del sistema ha llevado al hiperendeudamiento, al hiperconsumo, a la hiperespeculación; bueno, muy bien: ¿gracias? a todo esto hemos tenido un perí­odo de crecimiento que, si no, no hubiéramos tenido, pero esa ví­a está muerta y hay que ajustar el sistema (el sistema aún no se acaba: si las constantes históricas se siguen cumpliendo, será hacia el 2070). ¿Culpables?: las ansias de todas/os de crecer, en todo, más y más, y más.

(Veo que ya se está utilizando el concepto de “riesgo sistémico”, bien: dentro de poco se hablará de la crisis sistémica. La superintervención: se ha dicho que es para evitar un riesgo sistémico; ¡error!: los riesgos sistémicos no son evitables. La superintervención es una huida hacia delante (pienso que ni siquiera es una estrategia del Partido Republicano para ganar las elecciones): hay miedo: no saben que hacer: la gente inteligente, que la hay, sabe el manual ya no funciona, pero hay que seguir.

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economí­a IQS. Universidad Ramon Llull.


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Lo-que-no-va, o cómo la Historia puede recordar el presente - y 2

ARCHIVOSantiago Niño Becerra - Martes, 25 de Noviembre de 2008 Enviar artículo por Email Imprimir artículo El sistema supuso que la cantidad de oferta monetaria en circulación podí­a crecer indefinidamente, que la capacidad de endeudamiento de la población era indefinidamente creciente, que la cantidad de recursos disponibles era inagotable, que el valor de ciertos elementos elegidos como soportes especulativos irí­a permanentemente en aumento, que siempre habrí­a un resorte para accionar, una palanca para mover, un botón para pulsar y, como en una sesión de magia, hacer desaparecer cualquier peligro que amenazase ese Nirvana económico en el que parte del planeta habí­a entrado. La última vuelta de tuerca a esa situación se dio en el año 2003 al alcanzar los tipos de referencia un mí­nimo histórico y permanecer en él durante tres años.

Las cónicas han contado lo que sucedió después, cuando la vorágine desembocó en un infinito de activos cuyo valor era menor que el del papel en el que estaban impresos, cuando las entidades que alimentaban con créditos el sistema dejaron de hacerlo, cuando las deudas se tornaron impagables, cuando la actividad fue cesando.

Volvamos al gráfico. Las previsiones realizadas en el año 2008, en su hipótesis optimista, mostraban la franja de crecimiento (-0,5 / +2,6)% para el PIB de ese mundo a partir del 2010, con un crecimiento medio mundial probable del (1,0 / 1,3)%.

¿Qué indicaban esas tasas medias de crecimiento entre 1950 y el 2005?, pues que el sistema se ha estado agotando, que cada vez le ha costado más crecer un poco más, que cada vez le ha sido más difí­cil ir hacia adelante. En 1991 y en el 2000 se usaron los últimos misiles contra el enemigo del no-crecimiento, y en el 2003, el último de los últimos; y ya no quedaron más en el arsenal.

En el año 2008 tan sólo quedaban unas cuantas bengalas que son las que se utilizaron para distraer unos meses a las ciudadaní­as hasta que comenzaron los verdaderos problemas: fueron esos planes de rescate, de salvamento, de apoyo a subsectores susceptibles de generar riesgos sistémicos, caso de entidades financieras, automóvil, !, los que así­ fueron definidos. (No lo pregunten: nadie sabe quiénes eran los encargados de formular tales definiciones).

Esto es lo que se le vino encima a aquella civilización, algo que era inevitable porque se habí­a agotado el modo como se habí­a estado creciendo, porque se habí­an gripado los motores que hací­an crecer a la economí­a planetaria: eran ya demasiado viejos y los hicieron funcionar a un régimen elevadí­simo, pero aquellas gentes no tení­an alternativa si deseaban continuar creciendo. Aquellas gentes olvidaron una ley inexorable: en Economí­a, de alguna manera, las cosas siempre se acaban pagando.

¿La solución?, cambiar de modelo: otro dí­a se lo cuento (pero su vida no será larga: se está en medio de una transición sistémica). Pero eso no se hace en cuatro dí­as, y tiene consecuencias: muchas, y feas: supone un cambio de enfoque con todo lo que ello implica, por ejemplo, que cada vez haga falta menos factor trabajo para fabricar lo que fuese necesario fabricar. Otra historia, vamos.

Y ahora, ¿qué están haciendo?, ¿se están preguntando si un crecimiento medio mundial del (1,0 / 1,3)% es mucho, poco, o si está bien?; se lo aclaro: es una mierda, es una tasa de crecimiento con la que economí­as como la española van a crecer muy, muy poco, nada o van a decrecer; es una tasa que supone una inflación raquí­tica, nula o negativa; es un crecimiento sin empleo, aunque con productividades crecientes a fin de ganar eficiencia y competitividad.

(El próximo Jueves 27, en USA, es Thanksgiving day, el día en que se da el pistoletazo de salida para la carrera de las compras navideñas. Hay gente que está respirando porque al Citi le van a soltar una pasta y a otras entidades financieras también, cuando haga falta … mientras se pueda; pero a Mr. John Smith que reside en Baltimore, que tiene una deuda astronómica y que sabe que su empleo peligra, el que a Citi le suelten esa pasta, ¿le va a servir para sentirse muy motivado a comprar muchas cosas a partir del Viernes 28?, porque, ¿puede ser motivado Mr. John Smith?, esa es la última pregunta).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economí­a IQS. Universidad Ramon Llull.

Lo-que-no-va, o cómo la Historia puede recordar el presente - 1


Lo-que-no-va, o cómo la Historia puede recordar el presente - 1
Los cálculos que distintos organismos van publicando para la economí­a española se están aproximando a las que se dijeron aquí­: el -0,7% va a ser, ha dicho el FMI, el crecimiento del PIB español en el 2009; el -1,0% dice el Servicio de Estudios del BBVA; (-1,0 / -0,3)% leyeron Uds. aquí­ el 29 de Septiembre. Con todo lo que está sucediendo y va a suceder, pienso que va ser peor: a mediados de Diciembre se lo contaré; de momento, sobre la mesa tenemos una historia.



(Fuente: Santiago Niño Becerra, Lucinio González Sabaté y Jordi Cuadros Margarit, “PIB mundial y petróleo”. Ponencia presentada en la XXII Reunión de Asepelt. Barcelona 18 - 20 Junio 2008).

Habí­a una vez un mundo que a partir del año 1950, según las normas al uso para medir el transcurso del tiempo, empezó a crecer como nunca antes habí­a crecido. La mayorí­a de sus moradores mejoraron muy poco su situación pero otros, los de los paí­ses denominados “desarrollados”, sí­, y muchí­simo algunos de los habitantes de esos paí­ses.

Tras casi sesenta años de crecimiento el estudio de la evolución de la suma del PIB (una medida del valor generado) de cada uno de los entes jurí­dicos en que ese mundo se dividí­a, mostraba lo indicado por el gráfico que acompaña estas lí­neas.

Entre 1950 y 1973 el PIB de ese mundo habí­a crecido a una media de casi el 5% anual, lo que no está nada mal. En el perí­odo siguiente, los años que median entre 1973 y el 2005, el crecimiento del PIB de ese mundo cayó al 3%. Una variación realmente espectacular que se vio acompañada por un aumento desmesurado de la población mundial: mientras que en 1950 la población de ese mundo alcanzaba los 2.629 millones de personas, en 1975 habí­a aumentado hasta los 4.068 millones, y en el 2005 llegaba a los 6.454 millones. Es decir: menor crecimiento para una mucho mayor población.

El problema -que se supone que entonces nadie en ese mundo vio- del modelo de crecimiento puesto en marcha en 1950, radicaba en que tení­a un final: se acababa agotando ! mucho más rápido que otros posibles modelos porque suponí­a cosas que eran ilusiones, deseos; y esos supuestos se fueron tornando más y más sofisticados, más y más extensos, hasta que fue fí­sicamente imposible que aumentaran más.

Mañana continuamos.

(Van a conceder ayudas al subsector del automóvil. Pregunta: esas ayudas. ¿van a servir para que la gente compre más coches?, porque el objetivo es ese, ¿no?: que las ensambladoras de automóviles vendan más. Yo, la verdad, no acabo de verlo; no acabo de ver cómo va a influir en que adquiera un automóvil un residente de Fregenal de la Sierra el que a Seat le concedan una ayuda de X millones. Pero lo que sí­ veo es que esos 40.000 millones de euros de los que se hablan pueden servir a las automovilí­sticas para tapar agujeros. Evidentemente, debo mirar mal el tema).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economí­a IQS. Universidad Ramon Llull.


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miércoles, 19 de noviembre de 2008

- ‘Desempleo’; si, pero reconozco que ‘Paro’ es más ¿pictórico?,


Paro






Santiago Niño Becerra
- ‘Desempleo’; si, pero reconozco que ‘Paro’ es más ¿pictórico?, ¿gráfico?, real: ‘desempleo’: algo no se usa, utiliza, ‘paro’: algo que se estaba moviendo se detiene; ¿qué suena más?

Las últimas cifras: las del desempleo registrado de factor trabajo en el reino: ¿cuántos récords han batido?; pero, ¿de qué se extrañan los políticos en el Gobierno?, ¿de qué los del principal partido de la oposición?. Hasta Septiembre del 2007 -Septiembre del 2007: otra vez-, la economía española fue creando empleo y ocupando a más población activa, ¡genial!, pero, ¿CÓMO LA OCUPABA?, ¿EN QUÉ LA OCUPABA?.

En esos años geniales de bajo desempleo ??????, la tasa de actividad española era de las más bajas de la UE, es decir, si más personas hubieran manifestado su deseo a querer trabajar, esa baja ?????? tasa de desempleo hubiese aumentado, pero lo peor no es eso. Peor que eso es como ocupaba la economía española a esa población activa: precaria y temporalmente, ¿por qué?, pues porque no podía hacerlo de otra manera debido a las características estructurales de la economía española: generadora de bajo valor añadido. Y, por eso, la ocupaba en tareas poco productivas y, por eso también, la remuneraba poco.

Hay quienes se han horrorizado al oír o leer las palabras del presidente de la CEOE en relación a la esperada evolución del desempleo; el Sr. Díaz Ferrán ha dicho que la economía española puede situarse en el 17% en el 2010, y no entiendo la reacción: pienso que la CEOE se queda muy, muy corta en sus previsiones. Vamos a ver y por hablar de casa, si en un año la economía catalana, economía que genera el 19% del PIB del reino, ha visto crecer el número de personas desempleadas en el 46,5%, si la misma Generalitat en sus presupuestos prevé que se destruyan en la región 55.000 empleos, si en los presupuestos del Estado la partida de ‘desempleo’ crece casi el 25%, ¿es para que asuste el porcentaje dado por el presidente de la CEOE?.

Conocen mis cifras de desempleo para España: 2008: entre el 13% y el 14% (a estas alturas pienso que se acercará al 13%), 2009: entre el 18% y el 19% (más cerca, creo, del segundo que del primero), 2010: 21% / 22%, 2011: más del 24%. ¿Por qué?, piensen en cómo, de qué manera, la economía española genera el PIB que genera; piensen en qué genera la economía española; cuando en el resto de Europa comience el Invierno, ¿qué va a suceder con el desempleo en España?. Ese es un problema, el otro es la evolución de ese desempleo.

Miren este gráfico: En la cabecera del artículo.

Está extraído del estudio “Zone Euro: pierre et papier à la corbeille. Scénarios 2008 – 2009 pour l’économie européenne” (La dirección es : http://www.ofce.sciences-po.fr/pdf/documents/synthese291008.pdf , yo lo he sacado de Le Monde). Lo que decía: fíjense en la tendencia del desempleo del factor trabajo en España, ¿ya?, ahora incluyan la temporalidad, el subempleo, el desempleo juvenil, los millones de inmigrantes…; acongoja un poco, ¿verdad?.

En línea con lo anterior. Miren lo que venía el día 5 en Le Monde: “Nous ne pouvons comparer la situation actuelle avec des récessions passées, cette fois la situation est plus grave. Les problèmes dans le secteur bancaire ont des conséquences dramatiques auxquelles nous serons confrontés pendant des années”. Son palabras de Jürgen Stark, miembro del directorio del BCE.

(Hay personas que me dicen: ‘¡Que bien!: ¡está bajando el Euribor!’. Yo ladeo la cabeza: ‘Pues no, no es bueno que baje porque está bajando debido a cosas malas’. No lo entienden y les tengo que explicar que cuando estaba alto era debido a que las entidades financieras no se fiaban las unas de las otras y, aunque había demanda de créditos, debido a esa desconfianza, no se prestaban entre si, por eso el Euribor estaba alto.

Ahora, sin embargo, el Euribor está bajando no tanto porque las entidades financieras ya se fíen unas de otras sin sombra alguna de duda, sino porque la demanda de créditos está cayendo debido a que la crisis cada vez se halla más cerca, lo que se detecta en un enlentecimiento de la actividad económica. Con las normas del sistema en el que nos hallamos, malo era cuando estaba alto el Euribor, sobre todo por la razón por la que no paraba de subir; pero malo es ahora que está bajando debido al motivo por el que lo hace. La gente me mira raro, pero, ¿qué le vamos a hacer?: la Economía es así).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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martes, 18 de noviembre de 2008

NISSAN



Santiago Niño Becerra -
Martes, 18 de Noviembre de 2008





En pocas ocasiones -si es que hay alguna- habrán leído textos en los que haya escrito algo como lo que viene a continuación: no quiten ojo a la evolución de Nissan España, de toda Nissan: Barcelona + Ávila; no quiten ojo porque lo que está sucediendo, lo que va suceder en esta compañía es el fiel reflejo, el ejemplo clarificador, la imagen real de lo que va suceder con la actividad industrial española; con la que se halla vinculada a la inversión extranjera, pero no sólo.

Nissan España tiene una ventaja tremenda: es una empresa suficientemente pequeña como para que su análisis sea abordable, pero, a la vez, es suficientemente grande como para que lo que en ella sucede sea representativo, representativo del subsector de automóvil, y representativo del sector industrial.

Bien, empecemos por el final (casi siempre es mejor): podrá pintarse del color que se quiera, pero lo único cierto, entiendo, es que Nissan España, Barcelona + Ávila, ya está cerrada. Punto y a parte.

Nissan vino a España por la misma razón que la inversión extranjera vino a España: porque España ofrecía una serie de ventajas. En la primera oleada -años 60- la inversión foránea vino por la baratura del factor trabajo español y por la paz social lograda a golpe de dictadura. En la segunda fase vino y/o aumentó su participación y/o sustituyó a otra ya existente -años 80- por razones logísticas. Ahora, ya no hay ninguna razón para que venga nueva inversión extranjera a España, pero hay muchas para que la que aún queda se vaya.

Nissan se va a ir, pero, ni se irá de hoy para mañana, ni se irá gratis, de eso la matriz es consciente: toda decisión tiene su coste, pero se irá. Es más, pienso que, como si de una operación militar se tratase, Nissan ya tiene un plan estratégico para abandonar España: Barcelona + Ávila; un plan constituido por varias fases y del que ahora estamos viendo la segunda (la primera fue la doble escala salarial, la obligación de hacer fijos a los contratos eventuales, …).

Pueden hacerse los análisis que se quieran pero la realidad pura y dura me la comentó, hace unos días, alguien que conoce en profundidad la realidad abulense. La planta que Nissan aún tiene en Ávila es muy curiosa: no hay que realizar una excursión para verla: se pasa por delante entrando en la ciudad; por lo que es posible ver el acceso de los trabajadores y el parque de vehículos acabados. Esa persona que conoce como nadie la realidad de Ávila, me comentaba algo que en la ciudad se dice, algo de cajón, pero muy descriptivo: ‘si los trabajadores de Nissan hacen horas, las cosas van bien en Nissan; si en el parque no hay vehículos, las cosas van bien en Nissan’. Y, ¿qué está sucediendo ahora?, pues que los trabajadores de Nissan no están haciendo horas y que el parque se halla repleto de vehículos, vehículos que, por cierto, no son deportivos de última generación, sino furgonetas, es decir, elementos para trabajar.

Nissan va a prescindir de esos 1.680 trabajadores, por muchas carreteras que sus trabajadores corten y por muchas calles que bloqueen los sindicatos presentes en la empresa, y el Señor Presidente de la Generalitat de Catalunya lo sabe, pero, ¿qué puede hacer?. Lo dijimos aquí, lo repetimos. Pienso que el Señor Ministro de Industria del reino si sacó el tema de Nissan en su visita a los cuarteles de Renault en París, ¡como iba a no hacerlo!, y lo que sucedió es que cuando finalizó su frase para introducir el tema, alguien le indicó que Nissan España ya era un tema acabado, y ‘time is money’. (Tal vez la cosa fuera más radical: en el programa de temas a tratar, alguien en la matriz tachara el tema Nissan, y reenviara así, a Madrid, el programa).

Dentro de esa segunda fase, una vez sean asumidos los 1.680 despidos, Nissan comenzará a pedir cosas en la línea de la ya solicitada nueva reducción de costes del 12% (en el 2006, en Barcelona, los costes ya fueron reducidos el 31%), ¿qué cosas?, por ejemplo, horario flexible; por ejemplo, ayudas logísticas; por ejemplo, aplazamientos en los pagos de la seguridad social.

Esta estrategia pasa por reducir la oferta y hundir los costes fijos, y eso sólo se consigue aumentando la productividad y/o (mejor que sea ‘y’) ‘borrando’ costes de modo que la mayor cantidad posible de los mismos pase a ser variable.

La tercera fase en la Operación Nissan puede empezar a gestarse a partir del Verano del 2009. Las cosas ya van a estar entonces mucho peor, aquí y en todas partes, y, cosa importante, ya empezará a percibirse y a decirse sin ambages: será, pienso, poco después de los cien días de gracia del nuevo presidente USA; pero ojo, ‘cosas peor’ no tiene porqué equivaler a ‘problemas en la calle’, puede entrarse en una especie de tranquilidad mantenida, y en un par de meses, el Verano.

A finales del Verano la dirección de Nissan puede decir que las expectativas se han truncado, que todo va a ir a peor, que no se han conseguido las mejoras productivas planteadas, que el mercado no está respondiendo, que el 2012 está cerca; y puede plantear un nuevo reajuste -¿otro 30%?- con cierre de instalaciones y abandono de algún modelo. Los políticos pedirán calma, dirán que lo importante es el futuro: conseguir nuevos modelos, que la recuperación se irá completando a lo largo del 2010.

Y a mediados del año siguiente, el abandono de la actividad constructora y el práctico cierre de la empresa. ¿Por qué no?: puede mantenerse un almacén logístico de recambios: podría estar basado en Barcelona el depósito de recambios del Sur de Europa y del Norte de África, tal vez, sólo tal vez, el letrero de Nissan puede seguir figurando en la Zona Franca de Barcelona -en Ávila, pienso que no- pero entre doce y quince mil desempleadas/os más engrosarán la población desempleada.

Hemos hablado de Nissan, pero lo aquí dicho es extrapolable, con palabras muy parecidas, a cualquier planta automovilística de la UE y de USA (el llamamiento hecho por Las Tres acongoja) y (en las ‘economías emergentes’, dentro de cuatro días, los automóviles a 3.000 euros se los van a tener que comer a palo seco: no van a tener para la guarnición). El automóvil es un bien creado en el pasado para resolver problemas del pasado, y los resolvió muy bien: generó mucho PIB, pero ya no toca eso: ¿por qué Volkswagen no puede diseñar ferrocarriles de alta eficiencia?.

Evidentemente, las cosas, en Nissan, no tienen que pasar como yo las he descrito, pero si el CEO de Renault me hubiese solicitado un informe estratégico para cerrar Nissan España, lo que aquí he contado hubiera figurado en la introducción que hubiese escrito; luego, dos páginas de números y media de conclusiones; total, cuatro páginas. ¿Para qué hacen falta más?.

(Ahora, en el título y en el texto, en vez de ‘Nissan’ escriban el nombre de otra compañía automovilística radicada en el reino: con todas va a ir sucediendo algo semejante: ya hay que ir descontándolo).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.